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Discurso del Embajador Christoph Bundscherer en ocasión del Día de la Unidad Alemana 2019

Embajador Christoph Bundscherer durante la recepción del Día de la Unidad Alemana

Embajador Christoph Bundscherer durante la recepción del Día de la Unidad Alemana, © Embajada Alemana/Tino Oefelein

07.10.2019 - Artículo

Estoy muy contento de que tantos invitados hayan podido asistir a la primera recepción que se me permite ofrecer como Embajador de Alemania en Nicaragua en ocasión del Día de la Unidad Alemana. No sólo me complace el número de invitados, sino también su diversidad; pues han venido tanto los miembros de alto rango del Gobierno de nuestro país anfitrión así como los representantes de muchos otros grupos políticos, del sector privado, de la sociedad civil y por supuesto, mis colegas diplomáticos. Me alegra mucho celebrar esta noche con todos ustedes la Unidad Alemana.

En primer lugar, mi esposa y yo queremos dar las gracias al gobierno y al pueblo de la República de Nicaragua, que nos han brindado desde el principio una cordial bienvenida y facilitaron el inicio de nuestras labores en este país. Hemos podido conocer a gente maravillosa y también algunas de sus bellezas naturales y nos llena de emoción pensar en todo lo que vamos a hacer durante nuestra estadía en Nicaragua.

También agradecemos al Maestro Ramón Rodríguez, a los cantores y a los músicos que hoy nos ofrecieron esta maravillosa interpretación de los himnos nacionales de nuestros dos países. Muchas gracias y buena suerte para Usted y su orquesta juvenil.

Y finalmente muchas gracias al equipo de la Embajada Alemana, que hizo posible esta recepción.

Hemos llegado en un momento políticamente turbulento, en un momento en el que no hay solamente armonía en la sociedad. Esto, por supuesto, representa un gran desafío para mi nuevo puesto. Pero también me complace poder contar con  el respaldo de las buenas relaciones entre nuestros países que datan ya de muchos años.

Permítanme decir que decepcionaré a algunos de ustedes esta noche. Decepcionaré a aquellos que esperaban que iba a aprovechar esta oportunidad para andar dando consejos sobre cuál sería la mejor solución a los problemas  políticos y  sociales de Nicaragua.

No, no voy a hacer eso. Les he invitado para que se unan a nosotros los alemanes, y celebremos juntos el 29º aniversario de la restauración de la unidad alemana.  

El 3 de octubre de 1990, el último capítulo de la Guerra Fría terminó con la unificación  pacífica de los dos Estados Alemanes. Un año antes, el 9 de noviembre de 1989, hace exactamente 30 años, una revolución ciudadana pacífica había derribado el Muro de Berlín poniendo fin a la dictadura en Alemania Oriental.

En aquel entonces los ciudadanos de otros estados del bloque soviético se estaban rebelando cada vez más contra sus opresores. Luego, en Alemania Oriental también estallaron grandes manifestaciones. Manifestaciones  pacíficas. Los  últimos detonantes fueron las fraudulentas elecciones municipales de mayo de 1989, la economía de escasez y el deseo de viajar libremente fuera del país.

Para el gobierno ya era demasiado tarde para hacer reformas internas, especialmente porque la Unión Soviética se quedó neutra en el conflicto. Sólo podía asegurar su supervivencia reprimiendo brutalmente las protestas pacíficas. Afortunadamente esto no sucedió: El gobierno y la oposición acordaron organizar mesas de diálogo en todo el país dando  forma conjuntamente a la transición hacia una sociedad democrática. El antiguo partido socialista ahora se integra en el espectro de nuestros partidos y es representado en los parlamentos. Fue así que allanaron el camino para la unidad alemana.

El maestro Ramón Rodríguez pudo seguir de cerca estos acontecimientos históricos en Berlín, y seguramente nunca los olvidará.

Aunque al principio hubo algunos actos de violencia policial en contra de los manifestantes pacíficos, los alemanes estamos orgullosos de que no se haya lamentado ni una sola vida humana y de que la grave crisis política se haya resuelto finalmente por medios pacíficos.

Esto  fue posible porque todas las partes involucradas no se dejaron llevar sólo por las emociones sino también por la razón. Los sentimientos son factores importantes en la convivencia social: la decepción, la frustración, el miedo e incluso el odio son emociones humanas inevitables. Pero no deben dominar nuestra coexistencia si queremos preservar la paz. Como dijo Rubén Darío en su poema „Pax“:

No busquéis las tinieblas, no persigáis el caos,

Y no reguéis con sangre nuestra tierra feraz.

No sólo la emoción, sino también la razón es una característica humana. La razón debe garantizar la paz y la libertad a nuestros pueblos y de esta forma fomentar también emociones positivas como la felicidad, la alegría, la amistad y la satisfacción.

Por lo tanto, me gustaría de invitarlos a visitar la exposición „El poder de los sentimientos“ en  el lobby del hotel. Esa exposición trata de los efectos políticos y sociales de las emociones. A partir de éste viernes está en la biblioteca de la UCA por un mes, luego la llevaremos a varias ciudades del país.

Brindemos por la paz, por la libertad y por la amistad entre nuestros pueblos.

¡Que viva Nicaragua y que viva Alemania!     

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